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Mendoza, la política en tiempos de pandemia


Radio Mitre Mitre Mendoza

9 agosto, 2020 8:00

Por Carlos Salvador La Rosa

Sociólogo y periodista

Las pasiones políticas no se detuvieron en la provincia de Mendoza durante estos tiempos de pandemia. Los acuerdos no fueron el fuerte de la clase dirigente provincial, aunque en la cuestión del virus se actuó en general con prudencia tratando de equilibrar entre las diferencias que pueden tener el gobierno nacional con las fuerzas opositoras acerca del nivel y duración de la cuarentena. Salvo un par de dimes y diretes menores, no hubo problemas entre el gobierno provincial y el nacional.

Pero en la actividad política todo fue bien distinto. Apareció un debate trascendente con el tema de la construcción de la central hidroeléctrica de Portezuelo del Viento en el sur mendocino, a la cual el gobierno nacional durante la época de Macri había autorizado y ahora, por la oposición de las provincias que también participan del uso de las aguas del río, el presidente Fernández pidió consenso antes de embarcarse en el proyecto. Algo casi imposible de lograr por diferencias históricas interprovinciales de larga data entre Mendoza y La Pampa. La solución parece haberse hallado percibiendo la provincia de parte de la Nación todo el dinero que cuesta hacer la obra, unos mil millones de dólares, pero para dedicarlos a otros emprendimientos locales de similar envergadura.

Lo de Portezuelo fue el puntapie inicial de una importante confrontación política:_enojado, el exgobernador Alfredo Cornejo, actual presidente de la UCR nacional y diputado nacional, dejó abierta la puerta a la posibilidad, aunque remota, de discutir la separación de la provincia del resto del país. Por supuesto que luego de tirada la piedra escondió la mano y atemperó sus decires pidiendo solo más federalismo, pero la cuestión ya había sido echada al ruedo y hubo repercusiones de todo tipo nacionales e internacionales. Con sus dichos Cornejo le ponía un claro sesgo opositor a la provincia. El separatismo mendocino, se incorporaba a la agenda nacional aunque la mayoría no lo defendiera, pero a la vez se admitiera que las injusticias federales no parecen tener visos de solución, y menos en un país que debido a la pandemia tiende a la concentración de todas sus decisiones.

Luego apareció un conflicto institucional. El gobierno propuso un nuevo miembro para la Corte de Justicia provincial ante una vacancia, pero eso produjo que los miembros del alto tribunal se partieran exactamente en dos:_quienes sostenían que la propuesta, Dra. María Teresa Day, reunía los requisitos para serlo y quienes la objetaban diciendo que sus antecedentes no le permitían ser juez supremo. Ello se politizó altamente y durante unos días estalló un duro conflicto de poderes en los que el poder político y el poder judicial se enfrentaron duramente. En algunos aspectos hasta parecieron cogobernar, en la medida que por ejemplo, ambos realizaron una audiencia pública distinta para discutir a la propuesta, cuando la Constitución establece solo una a realizarse por el senado. Fue una especie de duelo que de algún modo golpeó esa tradicional prolijidad institucional mendocina por la cual algunos creen que Mendoza debería separarse del resto del país.

El gobernador Rodolfo Suárez defendió con todo su gobierno a la postulante contra el peronismo y la oposición en general, mientras que Cornejo acusó a un juez supremo, Omar Palermo, de haber organizado toda la  objeción por fines políticos, por pertenecer a Justicia Legítima. A_su vez, quizá por eso mismo, el presidente Fernández convocó al juez Palermo a formar parte de los once notables que lo asesoran para la reforma constitucional. Otra nacionalización de un conflicto provincial.

En tanto, los dos hombres fuertes de la provincia, el gobernador y el exgobernador hasta ahora marchan sin conflictos aparentes entre ellos pero con funciones bien diferenciadas: Suárez tratando de dialogar todo lo posible con la Nación, mientras que Cornejo encabeza la oposición nacional en su ala más dura. También cobra protagonismo la hoy por hoy principal referente de la oposición, la cristinista Anabel Fernández Sagasti que tiene gran poder nacional por su estrecha relación con la vicepresidenta y que se presenta como una conexión entre provincia y nación ya que sus deseos son los de llegar a ser gobernadora mendocina, cosa que ya intentó una vez.

En suma, no se puede negar que en estos meses de pandemia, la política provincial mendocina ha tenido bastante trascendencia nacional.

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