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«La traición», por Federico Andahazi


Radio Mitre Le Doy Mi Palabra

15 septiembre, 2020 18:57

La nueva columna de Federico Andahazi para “Le doy mi Palabra”.

 

La realidad nos ofrece siempre ejemplos, a veces tristes, patéticos, de los temas de nuestro consultorio. El miércoles pasado los argentinos asistimos a una escena que quedará en la historia como uno de los capítulos más oscuros de la traición política.

La protesta de la policía bonaerense se había trasladado a la quinta de Olivos. Los intendentes opositores no lo dudaron y fueron a respaldar a Alberto Fernández ante el avance sobre la institucionalidad y la investidura presidencial.

Pero fueron víctimas de una trampa. Lo que ocurrió no estaba en las conjeturas de ninguno de los intendentes de Cambiemos ni, mucho menos, en las del Jefe de Gobierno porteño.

Horacio Rodriguez Larreta venía mostrando una vocación de diálogo y de trabajo conjunto con su par bonaerense, Axel Kicillof y con el presidente Alberto Fernández. Lo que vino fue una puñalada por la espalda, una traición.

Una vez más, el gobierno encontró en el clima apocalíptico de la pandemia, el relato para justificar el zarpazo sobre la ciudad de Buenos Aires y la transferencia de esos recursos a la provincia en un acto primitivo, pre-político, brutal.

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El peronismo no deja de sorprender al mundo. El Financial Times, publicó al día siguiente una nota titulada “Con Alberto Fernández está de vuelta la política traicionera a la Argentina”.

Traición viene del latín “traditio”, entrega, luego deriva a “tradire” en italiano, que significa traicionar y se consolida en su significado a partir del cristianismo, porque traición, es la traición de Judas: el arquetipo de la entrega, el que traiciona a Jesús, el que le da un beso antes de entregarlo por unos denarios.

¿Cuánto más bajo puede caer la palabra del presidente? La traición tiene como uno de sus elementos constitutivos la sorpresa. La traición requiere al menos de dos personas que tienen algo en común, reglas compartidas, o al menos ciertos criterios de lo que está bien y lo que está mal.

El que traiciona, sorprende al romper lo que se suponía que era el elemento a cuidar entre ambas partes. Ese elemento puede ser el amor, un contrato comercial o, como en el caso Fernández y Larreta, el respeto a la institucionalidad y el cuidado de la salud pública.

Con esta traición, Fernández retomó, una vez más, el oscuro pasado argentino. Ahora quiere avivar la madre de todas las grietas: el enfrentamiento entre unitarios y federales. Ahora los enemigos somos los porteños opulentos. Como estrategia, parece tosca, miserable, pero en ese río fétido y estrecho decide nadar este presidente.

La traición hieren a la víctima, por supuesto, pero en todos los casos habla de la naturaleza del traidor, del que no tiene palabra, del ventajero, del mentiroso, del que vende a su amigo por unas monedas, aún cuando quedará en la historia como lo que es: un traidor.

El traicionado, en general, queda confundido hasta que logra comprender la profundidad de la puñalada. Por un momento piensa que no puede ser cierto, que debe haber algún error de interpretación y se resiste a admitir la espesura del daño.

El traicionero, rápidamente despliega una cantidad de justificativos que ya tenía calculados: “En realidad vos ya sabías, deberías haberte dado cuenta, yo nunca te dije tal cosa ni te prometí tal otra….”, etc.

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Con esos argumentos lo único que busca es trasladar la culpabilidad al traicionado; algo así como “El problema no es que yo sea un traidor, el punto es que vos deberías haber sabido que yo te iba a aplastar”.

Por eso es arquetípico el relato de Cristo y Judas, porque Cristo sabe que será traicionado y aún así cumple con su destino y le permite a Judas cumplir con el suyo.

Recientemente el equipo de Salud de Larreta confirmó que seguirán trabajando en conjunto con el Ejecutivo nacional y provincial en la gestión de la pandemia del covid19. ¿Es posible sobreponerse a una traición y seguir entendiendo que el objetivo es el mismo?

Como decíamos recién, la traición no es exclusiva de la política. La traición, como sabemos, es frecuente en el amor, en los negocios, en los vínculos familiares, inclusive en la amistad.

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Written by fvolk

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