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Crítica: Fiat Strada Endurance Cabina Plus


Texto y fotos de Jerónimo Chemes

El año pasado probé para Autoblog dos motorizaciones diferentes de la nueva Fiat Strada, pero ambas con carrocería de Cabina Doble (leer críticas). Me faltaba manejar la versión de entrada a gama: Endurance Cabina Plus.

La semana pasada expliqué en la introducción los 10 requisitos básicos que debe reunir una pick-up pensada exclusivamente para el trabajo (leer nota).

¿Pero qué tal es la nueva Fiat con cabina simple? ¿Cumple con esas condiciones? Manejé una semana (y puse a trabajar) la Strada Endurance Cabina Plus, que tiene un precio de lista de 1.362.500 pesos.

La crítica completa se reproduce a continuación.

POR FUERA

Las Strada Cabina Doble me encantaron. El look “Mini Fiat Toro” les queda muy bien y ya no lucen despojadas ni recargadas con plásticos, como la anterior Strada basada en el Palio. Tenía menos onda que un clavo. El mérito de la nueva Strada es doble, sabiendo que el punto de partida fue el Fiat Mobi.

Más allá de eso, recordemos que nadie se compra una chata base para laburo pensando en el diseño. Es un feature que el comprador no espera y resigna. Pero, en este caso, la Strada tiene onda. Le cae simpática a todo el mundo.

Esta Strada cabina simple se llama Cabina Plus porque es como una “cabina extendida”. Detrás de los asientos, hay un pequeño espacio para guardar cosas. Hasta la puerta delantera, todas las nuevas Strada son iguales. Las diferencias comienzan a partir del Pilar B (parante central).

Las pequeñas ventanas laterales ubicadas dentrás de las puertas ayudan y mucho en la visión. Después viene el corte de la caja. En cualquier pick-up monocasco con cabina simple, esta unión es muy difícil de lograr, porque son un solo bloque: no están separadas, como en las pick-ups con chasis de largueros. Casi siempre, esta unión queda horribles. Bueno, en este caso, la Strada Cabina Simple no es un canto a la belleza en este aspecto, pero resulta aceptable.

De atrás, el portón de la caja de carga es igual a las Cabina Doble. Tiene cerradura y barra de torsión para compensar el (poco) peso de la tapa al abrir y cerrar. Hasta lo podés levantar con el pie, si estás con las manos cargadas: así de liviano es.

El lateral presenta una calco abajo como para “meterle onda” y cortar los kilómetros de guardabarro trasero que tiene. Mucho no me gusta esa calco: cuando vayas al chapista, te va a salir más cara la calco que la pintura. Las llantas son de chapa (bien), con tazas (te conviene sacarlas y guardarlas, apenas la retirás del concesionario), con neumáticos Pirelli de asfalto en un rodado maravilloso para laburar: 195/65R15. Son accesibles, se consiguen en todos lados, no hacen ruido y aguantan bien los pozos.

Ahora vamos a lo más importante en las Pick-ups Corpiño (“dos apretados”): la caja de carga. Bueno, señores: aplausos de pié, ovaciones y confetti. Fiat interpretó y escuchó al laburante mejor que nadie en el mercado argentina. La caja de carga de la Strada Cabina Plus es, por lejos, un ejemplo para su segmento, sino también para las más grandes y caras pick-ups medianas.

Las medidas de la caja son muy buenas: 1.363 mm de ancho, 1.059 entre pasarruedas, 1.646 de largo y 606 de profundidad. Totalizan una superficie de carga de 2.06 metros cuadrados y y un volumen 1.354 litros (hasta el borde). Más buenas noticias: capacidad de carga de 720 kilos.

Fiat se avivó y ese peso declarado es contando a los dos pasajeros. Por lo tanto, la mercadería cargada queda por debajo de 700 kilos y no resulta afectada por la siniestra LiNTI (leer nota).

Pero lo mejor, además de todo eso, es la calidad y el sentido común de la caja de carga. Tiene revestimiento de punta a punta, completo y de excelente calidad. Hay cuatro ganchos bien abajo, para atar la carga. Son bien robustos y están pensados para darle con todo al “Traka Traka. Después tiene seis ganchos arriba, bien ubicados para atar la lona que tapa la carga.

También tiene luz para iluminar la caja de carga, que se prende desde la cabina. Y lo mejor de todo: un protector de plástico que recubre todo el borde de la caja, ese lomo que se raya con tanta facilidad en cualquier otra pick-up. Todo esto viene de serie. ¡Extraordinario!

Y hay más: dos barras de protección de luneta. Fiat podría haber puesto una sola, pero le metió dos. También viene con Barra de San Antonio de serie y barra portaescaleras para no rayar el techo. Insisto: todo de serie.

Esto es un ejemplo para toda la industria de pick-ups. Una caja de carga que es un canto al laburante. La sacás del concesionario y no le tenés que poner nada. Guardás bien las tazas y te vas directo a trabajar.

Veamos por debajo: tiene cubrecárter (bien) y el eje trasero cuenta con elásticos y amortiguadores, todo se ve muy robusto. Veredicto: muy bueno el diseño. Extraordinaria la caja de carga, en todo aspecto.

POR DENTRO

La anterior generación de la Strada Cabina Simple tenía terminaciones realmente muy malas. Mas allá del (no) diseño del interior de la cabina, los encastres en algunos casos eran un escándalo. Por suerte, la nueva Strada Cabina Plus mantiene en la cabina el mismo nivel (bueno) de las terminaciones de sus hermanas de Cabina Doble.

Es una pick-up que está varios escalones por arriba de la anterior e incluso mejor que alguna cabina simple del segmento mediano. Es notable cómo Fiat puso hincapié en esto: el salto de calidad percibida es realmente notable.

Este es un vehículo de laburo, nadie espera nada y la marca te sorprende para bien. La plancha de instrumentos es igual que en las Doble Cabina. Sólo cambia el manejo de los botones de la pantalla, mediante teclas. No hay lujos, pero hay calidad y esmero.

El volante es excelente y hasta tiene comandos del teléfono y la radio. Sólo no me gustó el revestimiento piano black, que se raya y ensucia muy fácil. Va a durar lindo apenas una semana. Los que laburan andan con manos ásperas, sucias, muchas veces engrasadas y todo eso atenta contra la delicadeza de ese plástico negro y brillante. Queda lindo en el concesionario, pero está en la vereda opuesta de un uso intenso.

Un párrafo aparte para los asientos. Obviamente, son sólo dos, pero resultan muy cómodos y claramente superiores a esos cajones de manzana que traían las antiguas Strada. Todos los plásticos de los revestimientos son duros, pero de buena calidad. Hay huecos por doquier, para “tirar de todo”, ya que el que labura siempre anda con papeles, remitos y algún tornillo o pincel que quedó en el bolsillo.

Obviamente, el espacio no sobra, pero hay lugar suficiente para dos. Además, al ser cabina “y un cacho”, atrás de los asientos queda lugar para poner cajas de herramientas, taladros, mochilas y cosas caras que no pueden viajar sueltas en la caja. El aprovechamiento del espacio es brillante.

El aire acondicionado y la calefacción hacen su trabajo en segundos y siempre hay que usarlos en mínimo, porque el volumen a enfriar es tan chico que enseguida te morís de frío o alor.

La cabina es obviamente más ruidosa, porque hay más chapa y la caja queda más cerca de tu espalda, por lo cual los ruidos y resonancias se notan, aunque es algo tolerable (menos cuando llueve, que suena como si durmieras bajo un techo de chapa).

Por supuesto, la puse a trabajar. Hice un reparto de sillas por el Conurbano, saliendo de Malvinas Argentinas, haciendo Zona Sur profunda, casi siete horas sin parar y me bajé cansado, pero no dolorido ni muerto de agotamiento. Antes, siete horas en una Strada implicaba una cita directa con un kinesiólogo. Veredicto: Chica, pero muy buena. El espacio atrás de los asientos es muy útil.

SEGURIDAD

Tiene lo estrictamente básico para pasar bien tu día: aire acondicionado, dirección asistida, el volante regula sólo en altura y el estéreo viene con Bluetooth, con comandos en el volante. No trae espejos eléctricos, tampoco levantavidrios eléctricos y ni siquiera tiene cierre centralizado.

Te banco los espejos manuales, porque -como es chica- te estirás un poquito y llegás al comando del acompañante (no pasa lo mismo en las medianas, donde la distancia es mayor). Te banco las manijas de los vidrios, porque son incómodas y aburridas pero no se van a romper nunca. Pero no me gusta que no traiga de serie traba central. Se abre con llave, como hace 20 años, y encima puerta por puerta: un embole. Te banco que no tenga llave con botón, pero al menos cuando ponés la llave en la cerradura, que abran las 2 puertas. Además, la traba central es algo que el empleado descuidado no puede romper (levantacristales y comandos de espejos sím porque los toca con las manos, vi hasta teclas arrancadas). Debería tener.

El equipo de luces es aceptable, las altas son buenas. No regulan en altura, por lo cual cargada y de noche los que vienen de frente se van a enojar.

Pero lo más insólito, siendo un vehículo de laburo que va a vivir en la calle, es que trae no alarma. Justo en la pick-up que más la necesita, porque va a vivir y dormir en la ciudad. Es un olvido muy grave (y barato de solucionar). La alarma en las chatas de laburo es fundamental, no sólo para que no la roben (en general, las de flota tienen “alcahuete”, rastreo satelital), sino para que no te roben las cosas que dejás atrás de los asientos. Esas herramientas valen mucho dinero y no te las paga el seguro. Debería venir de serie con alarma.

Otro detalle que podrían haber obviado es que la puerta del acompañante no acciona la luz de cortesía. De noche, la luz se prende sólo si abrís la puerta del conductor.

En seguridad, el salto con respecto con la anterior Strada es gigante: tiene dos airbags, ABS y -¡por fin!- ESP de serie. Es algo fundamental, específicamente en esta versión, que como todas las cabina simple suele tener la “cola alegre”.

Ya explicamos el botón E-Locker no es el amado Locker de la vieja Strada y no anda como tal (ver nota). Regular en equipo, muy bueno en seguridad. Por el momento, no hay resultados de pruebas de choque de organismos independientes, como LatinNCAP.

MOTOR y TRANSMISIÓN

Al igual que la Strada Freedom (leer crítica), tiene el viejo, querido, confiable, aguantador, noble y venerado motor 1.4 8v. Si vemos a las cifras frías, tiene 85 cv a 5.750 y 121 Nm de torque a 3.500 rpm. Uno tiende asustarse con números tan modestos, pero esta chatita es tan chica y liviana que hay polenta de sobra para laburar y moverla con soltura.

No es un motor picante ni debe serlo, es un motor para llevar la carga del Punto A al Punto B, sin dolores de cabeza y a bajo costo. Lo mejor está a 3300 vueltas, pero abajo no es un cadáver y desde el vamos se mueve perfecto, sin ser una chancha. Con peso, obviamente, le cuesta un poco más, pero lo lleva con soltura. Acelera de 0 a 100 km/h en 13.8 segundos y me dio unos 152 km/h de velocidad máxima. Llega, pero el motor va a los gritos, diciéndote que te equivocaste de vehículo. En la ciudad, es un placer lo ágil que resulta: en tercera, podés doblar en la esquina sin corcovear y en la ruta hasta 120 km/h viajás cómodo. De ahí para arriba, le cuesta más. Los sobrepasos requieren poner cuarta, sí o sí.

Los consumos son bajos. Sin carga, en uso mixto rinde 7.3 litros cada 100 kilómetros. Con mucha carga, 10.2.

Fiat no acepta el GNC y vas a perder la garantía de fábrica si le instalás un equipo. Sin embargo, todos sabemos que hace años el 1.4 anda bien con los Minions y no acusa recibo, más allá de la lógica pérdida de fuerza. Si le ponés gas, el costo operativo más el ya de por sí bajo consumo entregan una ecuación imbatible.

Si bien tiene distribución por correa, el embrague es común. Los repuestos son accesibles. La mecánica es simple, sin vueltas, y cualquiera que sepa algo mete mano y te la hace andar. Debe ser de los últimos vehículos que, si les pasa algo, en cualquier taller de paso te lo hacen andar y llegás a destino.

Alguno se va a escandalizar porque es un motor viejo y no tiene un “1.3 turbo”. Bueno, les digo que si hay algo que nadie en este segmento es complejidad. Menos aún para la ciudad y menos aún en un vehículo que tal vez tenga varios choferes de flota. ¿Y una versión diesel? Olvídense: yo, que amo los diesel, no compraría jamás una pick-up diesel para trabajar en ciudad. El bendito filtro de partículas (DPF) te va a enfermar la cabeza.

La Strada con el 1.4 es un canto a la simpleza. Puede faltarle todo lo que quieras, pero le sobra economía y nobleza. Y, en estas chatas, eso define la compra. Veredicto: Muy bueno

COMPORTAMIENTO

La Strada es un vehículo urbano de transporte de carga. Por eso, su comportamiento varía en función de si viaja vacía o cargada.

* Vacía: En la ciudad, se comporta perfecto. El motor es elástico, la chata es ágil e ideal para meterla en cualquier hueco. Estacionarla es sencillo y te la aceptan en todos los estacionamientos te (no pasa lo mismo con las pick-ups medianas). En la ruta o autopista, el comportamiento es muy bueno también. A pesar de su tamaño, es estable, dobla bien y es ideal para andar a 100 km/h con aire acondicionado, escuchando música mientras vas de un laburo al otro. No es un vehículo para correr. Camina a 150 km/h y monedas, pero no le divierte, ya que el motor va muy enroscado. La incorporación del ESP es algo fundamental que suma seguridad. Vacía no es áspera ni saltarina, pero transmitiendo una excelente sensación de robustez.

* Cargada: Fui al corralón Matervan, de mi amigo Gerardo Vanden, a “romper los quinotos” otra vez. Como siempre, Gerardo y su gente se mostraron bien predispuestos para ayudarme. Le metieron unos 830 kilos de carga (14 bolsas de cemento, más seis de arena mojada) que sumado a mis 93 kilitos suman unos 900 en total. Bueno, lo primero que se nota es que, lógicamente, le cuesta un poco más salir desde abajo. Nada grave, acelera igual, pero hace más fuerza. No es lenta, solo pierde “picantez”. De todas maneras, cuando la cargás a full nadie quiere ir rápido: todos queremos llegar. Otra cosa que también pierde es agilidad: el peso se nota y las maniobras las hace en dos partes, como es de esperarse. Sin embargo, después de más de 100 kilómetros de ciudad con pozos, lomos de burro y autopistas, les aseguro que la Strada cargada a tope me sorprendió para bien. Entrando al peaje, me comí un lomo de burro feo a 40 km/h y ni se mosqueó. El eje trasero, con sus elásticos amortiguadores, están sobredimensionados para este aparato. Al salir del peaje, si estás apurado, tenés que cambiar a 3.800 rpm las primeras tres marchas. Pero, si no estás apurado, salís despacito perfecto.

Los frenos, con la caja vacía, alcanzan perfecto. Con carga, frena derecho, mejor de lo esperado, pero alarga las distancias y luego de tres bombazos el sistema se resiente un poco. Si la vas a usar en zonas de montaña, con carga, vas a tener que manejar con mucha precaución. En bajada, el pequeño 1.4 no te ayuda mucho con el freno motor. Habrá que estar atento y hacer todo con calma.

Creo que, en general, es una pick-up muy, pero muy robusta: los kilos no le duelen, no toca la panza en lomos de burro, los pozos se los banca y hasta 100 km/h viaja perfecta en autopista. El comportamiento con carga es incluso mucho mejor que algunas pick-ups medianas, como las Nissan Frontier y Renault Alaskan, cuyos comportamientos con peso deben ser mejorados. La Strada Cabina Plus es realmente una buena herramienta de transporte, que cumple lo que promete y más en este aspecto. Veredicto: muy bueno.

CONCLUSIÓN

Vamos con algunas respuestas a preguntas frecuentes.

-¿La Strada Cabina Plus mantiene lo bueno de siempre?
-Sí, la nobleza, la robustez, la sencillez mecánica, los repuestos accesibles, el bajo consumo y la disponibilidad de piezas hasta en una farmacia siguen estando.

-¿Sigue gastando poco?
Sí. Además, si bien Fiat no lo acepta y perdés la garantía, todos sabemos que el 1.4 se banca un equipo de GNC de última generación bien instalado. Así, el costo operativo baja a niveles ridículos.

-¿Perdió algo respecto a la anterior?
-Sí, ya no tiene el extraordinario diferencial Locker (el auténtico).

-¿Me va a permitir laburar tranquilo, sin que cada pozo que agarre me cueste un dineral de repuestos?
-Sí, el andar y la puesta a punto de las suspensiones son muy robustos.

-¿Se la puedo seguir dando a los empleados, que muchas veces son descuidados y la van a maltratar?
-Sí, entrega las llaves tranquilo.

-¿Se sigue bancando andar por la tierra y algún barrito?
-Sí, pero se extraña el Locker verdadero.

-¿Es una buena compra?
-Sí, definitivamente. No te vas a arrepentir

-¿Las cosas que le faltan son graves?
-La ausencia de alarma es grave, el resto es perdonable.

Con la nueva Strada, Fiat revolucionó todo. La Endurance Cabina Plus es la más base de la gama y tiene un precio de lista de 1.362.500 pesos. La única pick-up por debajo de ese precio es la veteranísima Chevrolet Montana (1.20 millones de pesos), pero no tiene control de estabilidad. Y ya se sabe: Autoblog no recomienda la compra de autos sin ESP. Todas las otras son más caras, incluyendo a la también anticuada Volkswagen Saveiro Cabina Simple (que tiene un precio de lista de 1.41 millones y tampoco tiene ESP).

La nueva Strada es una herramienta de laburo excelente, segura, noble, fácil de mantener, duradera y confiable. Agrega, además, un diseño lindo y un interior cómodo para laburar muchas horas, cómodo y escuchando música. Además, tiene detalles de terminación muy buenos. Y la mejor caja de carga del mercado argentino de pick-ups.

Me encantó.

J.Ch.

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Archivo para descargar: Ficha técnica Fiat Strada (2020)

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 Costos de mantenimiento

Juego pastillas de freno: 4.041 pesos.
Espejo retrovisor externo derecho: 10.893 pesos.
Filtro de Combustible: 983 pesos.
Paragolpe delantero (sin pintar): 21.208 pesos.
Faro trasero izquierdo: 13.632 pesos.
Primer servicio de mantenimiento: 11.120 pesos.
Segundo servicio de mantenimiento: 12.290 pesos.
Tercer servicio de mantenimiento: 11.120 pesos.
Cuarto servicio de mantenimiento: 14.020 pesos.
Quinto servicio de mantenimiento: 11.120 pesos.
Intervalos de mantenimiento: cada 10 mil kilómetros o un año (lo que ocurra primero).

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La Endurance Cabina Plus es la versión más accesible de la nueva Fiat Strada.

Tiene un precio de lista de 1.362.500 pesos.

El interior es un poco más sencillo, pero tiene buena calidad de materiales.

 Y es claramente más confortable que la vieja Strada.

Se llama Cabina Plus porque tiene una cabina extendida, con algo de espacio para guardar cosas tras los asientos.

Los apliques en plástico negro brillante (“piano black”) se ven lindos, pero se ensucian y rayan con facilidad.

El tablero es simple, pero con buena información.

Equipo de audio con Bluetooth. No tiene sistema Locker.

El motor parece chico, pero es rendidor, confiable, económico y acepta GNC (pero Fiat no cubre el gas con garantía).

Lo mejor de la Strada Cabina Plus: la caja de carga. Tiene 1.354 litros de volumen y 720 kilos de capacidad.

Tiene en total 10 ganchos para amarrar la carga. Excelentes.

Muy bueno también: las barras sobre el techo y la luneta, para proteger la carrocería y amarrar la carga.

Notable: el revestimiento de la caja abarca hasta los bordes, que se suelen rayar con facilidad.

El portón de la caja de carga es muy liviano y encima tiene una barra de torsión. Se abre y cierra con un dedo.

Una pick-up robusta, pensada para andar por ciudades con calles en mal estado y mucha carga.

Las Pirelli tienen una buena medida y se consiguen en todos lados. Las tazas de las ruedas, mejor guardarlas en casa.

Visitamos a los amigos del Corralón Matervan, para cargarla a tope.

Cemento y arena, para que tenga.

Así luce sin carga.

 Y así queda con carga.

En Autoblog ya probamos la Fiat Strada 1.3 Volcano (leer crítica).

 Y también la Fiat Strada 1.4 Freedom (leer crítica).





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Escrito por Redacción

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